Escrito en Mundo & Ocio & Opiniones & Reflexiones & sociedad
En verdad, tengo que confesar que desde que tengo uso de razón he odiado al corrillo de mujeres afincado delante de la puerta de los colegios durante 3 horas ininterrumpidas a las horas de entrada y salida del alumnado. Quizás sea porque nunca he tenido un referente materno de esa clase, pues mi madre en vez de estar hablando de cual es la mejor oferta de los “supers” del barrio, de las notas que saca su hijo o de criticar por hobby, plantada delante la puerta de mi colegio o en la cafetería más cercana al mismo, se pasaba todo el día trabajando para poder “tirar pa’lante”. El tema es que cada día que pasa le cojo más odio a este tipo de llamémosle, ¿cómo diría?, ¿panda callejera?,¿Grupo necesitado de vida social?, ¿Asociación de pre/post menopáusicas?






