Diez años y una vida

Diez años y una vida

Debía saltar. Tu campo gravitatorio ejercía una fuerza de atracción demasiado fuerte. Tus caligrafía reclamando mi “San Fernando”, ésas llamadas a punta de bolígrafo hacia la lejanía de mi algarabía de cambios y frenos temporales, rituales enfocados a futuros proyectados en pasados de los que me reclamaste y sacaste envuelto en esa bruma tecnicolor para ofrecerme tu presencia.

Porque contigo el verbo es el complemento. Porque cumplida una década desde aquella eterna cita contemplados por felinos ojos, se han combatido y superado a la vez que disfrutado y recordado migrañas, monstruos, respiros, teléfonos descolgados, lluvias, kilómetros, besos que no fueron, sueños, crecimientos, distancias, bolsillos, tubos, escaleras viejas, uñas, pensamientos, huesos, montañas, sol, habitaciones, febrero, hogar, genealogías, viento, terrazas, cabellos, caballos, tiriteras exentas de frío, manos, silencio, calles angostas, gesticulaciones musicales, lágrimas, sonrisas, días y noches,..
Porque llegó un día en que nos abrazamos y lo preferimos. Porque llegó otro en que nos dimos las manos. Porque al llegar al final de un ciclo, conseguimos saltar al siguiente continuamente. Porque has sumado una vida. Porque eres madre de mi sangre y con ello regalaste vidas extra, lo cual te sitúa por encima de cualquier diosa empírica hasta el fin de los días.

Porque gracias a ti, hoy han pasado diez año. Diez años y una vida.

Soy incapaz de agradecértelo como debe pues no existen palabras ni regalos en equivalencia.

Y aún a pesar de todo ello, bajo la capa del hijo único, te pido más. Y con la suficiencia del que mira con retrospectiva, podremos saborearlo sabedores de que podemos hacerlo y mejor si cabe.

 Praha

 

Ni grupo, ni estilo musical, incluso ni letra… Evoca un recuerdo grabado en mi piel que hizo de vínculo en aquella lejanía. Y hoy hace ya diez años…

 

Diez años, una vida, y te quiero aún más.

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